Cartas al Director en La Vanguardia
El VIH
(Publicada el 27/06/2005)
Cada vez son más los especialistas como Stefan Lanka, Peter Duesberg
o Kary Mullis (premio Nobel de Química en 1993) que se suman al
movimiento llamado Disidencia VIH-Sida. Según estos expertos, el
VIH presentado en 1984 por Robert Gallo (un investigador americano desacreditado
entonces por la mala interpretación que había hecho de otro
virus) nunca ha sido aislado ni purificado en la banda de densidad de 1,16g/ml,
requisito indispensable como se estableció en la reunión
de virólogos que tuvo lugar en 1973 en el Instituto Pasteur de París.
Las fotografías electrónicas que se han aportado hasta ahora
muestran gran cantidad de partículas de diversas formas y tamaños
pero ninguna parecida a un retrovirus y, después de más de
veinte años, todavía no se han podido analizar ni las proteínas
de su envoltura, su ARN, o efectuar los controles (experimentos paralelos)
en pacientes que no tienen el sida. Por lo tanto, todos los análisis
que se realizan para determinar esta enfermedad, tanto Elisa, como Western
Blot y PCR, no disponen de patrón oro y no pueden darse por ciertos.
Demasiado sufrimiento y muy costosos los tratamientos (aproximadamente
1.200 euros al mes por cada enfermo) son motivos suficientes para que la
opinión pública reclame de una vez a las autoridades sanitarias
o al Gobierno las pruebas científicas pertinentes, con especial
atención esta vez a que no hayan sido realizadas por investigadores
que tengan algún tipo de conexión con las grandes multinacionales
de la industria farmacéuticas estadounidense, máximas responsables
si se descubriera que todo esto es un montaje. Y es que, ciertamente, son
muchos los intereses que hay en juego...
MANUEL GABARRÓ FRAU
Sida y rigor
(Enviada el 28 de junio del 2005)
La actividad para superar el Sida sería mucho más efectiva
si se aplicase el rigor. Que algo esté ‘científicamente aceptado’
no significa que esté ‘cientificamente demostrado’, y no hay nada
‘científicamente evidente’ (28/7/2005).
Nadie nace ‘disidente del Sida’. Creí totalmente la versión
oficial desde 1981 a 1990. Pero a los pocos meses de implicarme directa
y desinteresadamente, empezaron a surgir interrogantes. Desde 1996 afirmo
que ninguno de los pasos de la versión oficial del Sida está
científicamente demostrado. En una rueda de prensa en la Conferencia
Internacional de Sida de Ginebra en 1998, el Dr. Gallo contestó
murmurando ‘¡Cierra el pico!’ (‘Shut up!’) a mi pregunta: ‘¿Entregará
a los huelguistas de hambre que están a las puertas del Congreso
las pruebas científicas que piden de que Vd. aisló el VIH?’.
En el año 2000 el presidente sudafricano Thabo Mbeki preguntó
a un periodista que repetía las cifras oficiales de supuestos infectados
por el supuesto VIH: ‘¿De dónde salen estas cifras? ¿Vd.
lo sabe? ¡Yo no lo sé!’. Lamentablemente, nadie pide a los
expertos de ONUSIDA u otros cómo han elaborado las cifras aterrorizadoras
que emiten en sus comunicados. Todo lo que ocurre en el cuadro del Sida
(dar positivo a los tests, aumentos y disminuciones de ‘recuento de T4’
y de ‘carga viral’, aparición de ‘enfermedades oportunistas’, fallecimiento
con la etiqueta de ‘víctima del VIH/Sida’, supuesta ‘transmisión
madre-hijo’, etc.) se puede explicar sin necesidad de las nunca demostradas
hipótesis oficiales: ‘El VIH existe’ y ‘el VIH es la causa del Sida’.
Y se puede explicar de manera mucho más rigurosa y bio-lógica,
es decir, con lógica de la vida. Desde 1996 pido un debate científico
y público sobre el Sida. Y sería muy fácil zanjarlo:
Bastaría responder con rigor. Como que a mí no me paga nadie,
rectificaré en cuanto se presenten los artículos científicos
de referencia donde se demuestre lo fundamental: que el supuesto VIH ha
sido aislado (¡claro que es posible hacer microfotografías
de un virus aislado… a condición de que sea un virus real!), que
los tests empleados para diagnosticar y los marcadores indirectos (‘recuento
de T4’ y ‘carga viral’) utilizados para hacer el seguimiento son válidos,
y que los medicamentos hospitalarios administrados benefician a las personas
tratadas. Fácil, ¿no? Pues invito al director de La Vanguardia
y a sus lectores a pedir dichas pruebas.
Lluís Botinas I Montell
Sant Adrià de Besòs
Sida y disidentes (Publicada el 28/06/2005)
Efectivamente, hay mucho sufrimiento (exactamente el de casi 40 millones
de personas viviendo con VIH/sida) y son muy costosos los tratamientos
antirretrovirales a los que tiene acceso gratuito en torno a un 5% de la
población que los necesita. Unos 40 millones de personas a las que
se les ha detectado y cuantificado en su sangre, muchas de ellas con la
consiguiente disminución en sus niveles de célulasC D4q ue
causan el cuadro clínico del sida y que son la prueba más
irrefutable de la existencia de dicho virus y sus efectos. La polémica
de los disidentes del sida no es nueva (27/VI/2005), tiene más de
diez años y la comunidad científica ya ha contestado a su
reto, que exigía pruebas de la existencia del VIH y en concreto
una fotografía del virus aislado. Según contestó entonces
el doctor Robin Weiss, una autoridad internacionalmente reconocida en retrovirus,
existían en 1996 suficientes fotografías electrónicas
del virus. Pero al contrario que las bacterias, que pueden reproducirse
en placas estériles, todos los virus son parásitos que necesitan
crecer dentro de otras células vivas; es prácticamente imposible
eliminar estos restos del cultivo y obtener una fotografía aislada.
Otros científicos habían subrayado la irrelevancia de dicha
exigencia si las partículas del VIH están claramente presentes
en dichos cultivos. Debemos reflexionar también a qué intereses
puede responder negar lo que es científicamente evidente y a quién
beneficia. Lo realmente importante es acabar con las desigualdades que
propician la infección y que impiden que todos y todas tengan acceso
universal a los tratamientos antirretrovirales.
MARISA PLANET ALBERTO MARTÍN-PÉREZ
El virus VIH y el sida
(Publicada el 01/07/2005)
En contestación a la carta de Marisa Planet y Alberto Martín
Pérez del pasado martes, hay que destacar ciertamente que existe
mucha desinformación sobre el VIH y el sida. Y éste es el
gran problema. Las fotografías presentadas hasta 1996 mostraban
un sinfín de irregularidades y por ello se exigían unas nuevas
con la creencia de que esto podía tratarse de un error. Sin embargo,
no hubo tales fotografías para ocultar lo que algunos disidentes
denunciaban pero imaginaron que se debía ocultar a toda costa, lo
que en realidad estaba sucediendo; muchas muertes se empezaban ya a atribuir,
no a ese supuesto virus que nadie podía aislar, sino a los costosos
tratamientos a base de AZT que se estaban suministrando a los enfermos.
Por eso tampoco extrañó que los miembros de la comunidad
científica ni se sorprendieran cuando el doctor Ho cambió
el diseño del virus de Gallo y Montagnier, ese lentivirus con largos
periodos de latencia, a uno totalmente diferente que mutaba a gran velocidad,
todo ello sin haber sido corroborado antes en ningún congreso médico.
Por otro lado, el papel de los retrovirus hacía tiempo ya que esta-ba
en entredicho, sobre todo tras el abandono de los costosos estudios que
se efectuaron en la lucha contra el cáncer. De hecho, todavía
no hay acuerdo entre especialistas en si la transcripcción inversa
indica en realidad otras cosas como la posible autorreparación celular.
Creo que Robin Weiss debería escuchar con más atención
a su colega Stefan Lanka, al ser de los pocos virólogos que han
logrado aislar un nuevo virus aportando las fotografías y pruebas
necesarias, y es él quien define el VIH como un montaje. Pero lo
más grave son los análisis, puesto que, como ya subrayé
en mi anterior escrito, ninguno dispone de patrón oro. Kary Mullis
(inventor de la PCR) aseguró que esta técnica no sirve para
medir "carga viral" alguna, y que su utilización en el sida es fraudulenta.
Además, el recuento de los linfocitos cd4 medido en sangre es apenas
un 3% de la totalidad, y en ciertos casos se sabe que pueden emigrar a
otros lugares. Demasiadas lagunas. La opinión pública debería
reclamar a las autoridades sanitarias que abran un debate para esclarecer
la verdad y ver quién se está enriqueciendo con tanto sufrimiento.
MANUEL GABARRÓ FRAU